Subiendo por unas escaleras se llega al Memorial, una especie de obelisco que, según he leído, conmemora la estancia de Dom Pedro IV (proclamó Brasil independiente de Portugal).
En el otro extremo tenemos el puerto deportivo, que aquí llaman porto das Pipas. Típico muelle de pesca. Cerca de aquí hay varios locales de música para tomar algo por la noche. Por cierto, no sé si se aprecia en la foto, pero el ninho del monopatín demuestra que el efecto Ronaldinho también llega a las islas...