domingo, 21 de octubre de 2007

Alguien llama a mi puerta

Hoy me he quedado todo el día en casa. Es domingo y todo está cerrado. Además no ha parado de llover desde que me he despertado por la mañana y, aunque quisiera salir, cuento únicamente con un pequeño paraguas que nada tiene que hacer con el viento… tendré que comprar uno si no quiero salir volando…


No he dormido muy bien esta noche. Como a las 6.30h me despertaron los vecinos de arriba, parecía que estaban moviendo muebles y a ratos se oía algo de metal que se caía al suelo, es decir, sobre mi techo. O es mi imaginación y tengo a “Los Otros” viviendo encima de mí, o es un poco raro una “mudanza” a esas horas, no? El caso es que al final pararon, y yo me volví a dormir. Cuando me levanté eran las 11.30h, o eso me pareció ver en mi túnel del tiempo particular porque en realidad eran las 9.30h… Esto me recuerda una vez cuando mi hermano y yo fuimos 1h antes al colegio pensando que ya era la hora y allí sólo estaba el conserje. ¿Te acuerdas, Quique? <:-)

Así que hoy he tenido toooodo el día para mí conmigo misma… He aprovechado para leer algunos artículos esta mañana, y por la tarde no he hecho mucho porque no me encontraba muy bien (problemas de digestión con los spaguettis a la carbonara...). Eso sí, me he terminado el último libro de los que me había traído para leer, ya buscaré algo. Luego me he puesto “España directo”, de TV1 Internacional, por eso de ver algo español. Es increíble cómo la presentadora pasa de informar de “una pequeña de 21 meses ha muerto en el coche porque a su padre se le olvidó allí cuando la llevaba a la guardería” a “y cambiamos de tema, la receta de hoy: alcachofas con langostinos, mmmm qué rico”…


Cuando estoy sola en casa ando un poco intranquila, cualquier ruido me sobresalta… Además, la verja de fuera no cierra (no va bien la cerradura) y cualquiera puede entrar hasta la cocina (literalmente, por fuera, desde la terraza). Ya me ha pasado. El otro día voy a salir al cuarto misterioso de la lavadora, y de repente me encuentro a un tío allí en medio de la oscuridad! Qué susto me dio el hombre! Luego se disculpó y me dijo que pensaba que no había nadie…ya, majete, por eso no viste la luz, no?... Era del bp, un tal João Leonardo, y quería llevarse una de las bombonas de gas que por lo visto había comprado la señora que estuvo antes que yo aquí. Por mí que se las lleve, no son muy lustrosas ellas:


Pero la naturaleza me creó de sangre caliente, lo siento. Me dio su tarjeta y le dije que ya se lo comentaría al propietario. Hoy, otro tío ha llamado también directamente desde la cocina por si había visto uno de sus “chinelos”. “¿El qué?”, digo. “Alpercata”, me repite. Aahah! Se le había volado con el viento una zapatilla de andar por casa. Yo la había visto (hacía ya una semana) pero no la había cogido por si venían a por ella, y ahí seguía, ahora empapada por la lluvia…

Y hace un rato, parece de coña, han venido 2 polis con otro tío preguntando si había por aquí un “brasileiro”. Yo he dicho que no, que si había algún problema. Se han cortado un poco cuando me han visto que era española, y enseguida me han dicho que sólo preguntaban “obrigado”. Ajá, me quedo más tranquila, “obrigada eu também”… Debería haber preguntado algo más, pero me ha pillado un poco desprevenida. Luego he caído que el propietario de la casa está ahora en Brasil, qué tonta! ¿Tendrá alguna relación? Qué opinaría Jessica Fletcher?... Y pensando un poco más (o emparanoiándome), la verdad es que el tío fue un poco raro. No firmamos el contrato todavía, me dijo que cuando volviese de Brasil el 7 de noviembre. Me dio las llaves en plan rápido y poco más. Eso sí, yo pagué los 400 € del primer mes, más otros 400 € de fianza… No quiero sacar conclusiones... Ya os contaré cuando sepa algo más.